BarberGo

Guías

Cuatro cosas que conviene saber la primera semana. Están escritas para una barbería, no para un manual.

Montar la agenda en diez minutos

Lo mínimo para que un cliente pueda reservar hoy mismo. · 3 min de lectura

  1. Pon tus servicios con su duración realLa duración es lo que decide los huecos que se ofrecen. Si un degradado te lleva 40 minutos, ponle 40 — no 30 «para que quepan más». Con la duración corta la agenda se te llena de citas que se pisan, y el que paga el retraso es el cliente de las siete.
  2. Marca tu horario, incluido el descansoSi cierras de dos a cinco, ponlo. El programa no ofrece esos huecos y nadie te reserva a las tres. Los festivos y las vacaciones se marcan aparte, cuando sepas las fechas.
  3. Añade a tu equipoCada barbero con los servicios que hace. Si uno no hace tintes, no se le ofrecen: así no aparece una cita que él no puede atender.
  4. Copia tu enlace y pégalo en la bio de InstagramEse enlace es tu página. El cliente entra, elige y reserva — sin instalar nada y sin crear cuenta.

Pegar el QR, y saber cuál te trae clientes

El cartel del espejo trae más que el de la puerta. O al revés — y se puede saber. · 3 min de lectura

  1. Imprime uno por sitio, no el mismo cuatro vecesCada cartel lleva su propia marca invisible: espejo, escaparate, mostrador, y uno por cada silla. Son el mismo enlace, pero el programa apunta por cuál entró cada reserva.
  2. El tamaño no es decoraciónUn QR se lee a unas diez veces su tamaño. El del espejo mide seis centímetros porque se lee sentado; el del escaparate mide diecisiete porque se lee desde la calle. Un QR pequeño en el cristal no lo lee nadie, y no te enteras: un cartel que no funciona no da error, da silencio.
  3. A las dos semanas, mira InformesAhí verás «De dónde vienen». Si el escaparate no trae a nadie, o está mal puesto, o se despegó. Si la silla de uno trae el doble que las otras, ya sabes quién está pidiendo la próxima cita al cobrar.

Mandar los recordatorios sin que te cueste dinero

Doce toques cada noche, desde tu propio WhatsApp. · 2 min de lectura

  1. La agenda te avisaCuando haya gente sin avisar para mañana, te sale un aviso arriba de la agenda. No hace falta acordarse: aparece solo, y desaparece cuando la lista queda limpia.
  2. Todo está en «Avisos»En la barra de abajo, con un número si hay gente de mañana sin avisar. Tiene cuatro pestañas — Mañana, Reseñas, Cumpleaños y Les toca volver — y cada línea te dice por qué: «viene cada 3 semanas, última vez hace 26 días».
  3. Un toque por clienteEl botón grande siempre apunta al siguiente. Se abre tu WhatsApp con el mensaje ya escrito, le das a enviar, vuelves, y ya está esperando el próximo. Doce clientes son minuto y medio. Si alguien no toca hoy, «Hoy no» lo quita de la lista.
  4. Por qué la víspera y no el mismo díaUn aviso el mismo día ya no sirve: quien no puede venir ya no avisa a tiempo de que aproveches el hueco. La víspera es la única hora en la que ese mensaje todavía vale dinero.
  5. El mensaje pide que te avisen, y dice por qué«Si no puedes venir, avísanos con tiempo y se la damos a otro cliente.» La gente avisa más cuando entiende el motivo que cuando lee «confirme su asistencia».

Cobrar y cerrar la caja

Lo que entró, lo que salió, y qué le mandas a la gestoría. · 2 min de lectura

  1. Cobra desde la propia citaAl terminar, marcas cómo pagó — efectivo, tarjeta, Bizum — y la cita queda cerrada. El precio que se guarda es el del momento: si mañana subes la tarifa, el histórico no cambia.
  2. Cierra la caja al final del díaCuentas lo que hay y el programa te dice si cuadra con lo cobrado en efectivo. La diferencia se apunta, no se esconde — es la única manera de que el descuadre de un día no se convierta en una duda de un mes.
  3. Descarga el movimiento para tu gestoríaEn Informes hay un botón que baja el periodo en un fichero que se abre en Excel. Ojo: es una lista de movimientos, no una factura. Las facturas las emite tu gestoría con su programa — nosotros no las hacemos, y es a propósito.

¿Te falta algo? Escríbenos y lo miramos. Volver